Una de las personas que más combatió
el tabaco, incluso en épocas difíciles, el Doctor Fernando Nuño, siempre nos
decía que una droga es tanto más adictiva cuanto más rápido llega al cerebro, estimulando los centros receptores de la misma; la nicotina del tabaco es una inyección intraalveolar (vía pulmonar, directa
al alveolo) que en pocos segundos está en sangre y se expande por todo el
cuerpo, cerebro incluido. Un misil teledirigido con la misión de esclavizar y
enganchar al fumador.
