02 junio 2014

ERASE UNA VEZ… UNA HUMILDE REMOLACHA ROJA.

“Por muchas riquezas que el hombre posea y por grandes que sean la salud y las comodidades que disfrute, no se sentirá nunca satisfecho si no cuenta con la estima de los demás”
           Blaise Pascal




Desde tiempos remotos, sabios de la época como Hipócrates, Dioscórides o Paracelso alababan las virtudes de la remolacha roja; pero fué el médico húngaro Dr. Ferenczi en  1957 el primero en demostrar la beneficiosa influencia de la misma sobre muchos padecimientos crónicos y especialmente en enfermos de cáncer.


“De la misma forma adoramos a Dios y al doctor, pero sólo cuando estamos al borde del dolor.
Al retornar la salud, la paga es pareja:
A Dios se le olvida y al doctor se le deja”
         Euricio Cordio




La mayoría de las plantas tienen unos pigmentos que genericamente se llaman flavonoides, que pueden oscilar desde un color amarillo-palido (flavonas), hasta un color rojo o azulado (antocianinas), y desempeñan un papel fundamental en los procesos de oxidación celular como transmisores de átomos de hidrógeno.
Contiene además cantidades importantes de potasio y otros minerales, vitaminas (A, B1, B2, C y P), ácido silícico y hierro en forma ferrosa, que es la biológicamente activa (siempre que se tome recién exprimida o rallada).


        Betanina

Entre los flavonoides destaca la betanina, ejerciendo éstos funciones muy importantes:

1)Actuan como oxidantes en medio ácido o como reductores en medio alcalino.
2) Por su efecto antioxidante impiden la destrucción de la vitamina C.
3)Mejoran la permeabilidad de las células y de los vasos sanguíneos.
4)Favorecen el paso del ácido láctico a glucógeno (reservorio energético).
5)Inhiben la progresión del crecimiento tumoral (inhiben la formación de hialuronidasa).
6)Tienen una función neutralizadora de venenos, disminuyendo la capacidad tóxica del plomo, el arsénico, antibióticos o toxinas bacterianas.
7)Tomada preventivamente junto con la col roja hay estudios que reflejan una cierta acción protectora frente a los efectos nocivos de la radiación.
8)Además de cierto efecto bactericida y antivírico, sus flavonoides ejercen un papel beneficioso en la diabetes, en problemas de tipo alérgico y dificultan el depósito del colesterol en los vasos sanguíneos.



“La salud es un tesoro, de más quilates que el oro”

       Anónimo



Remolacha roja y Cáncer:

Ya en 1939 el profesor Bakay suministrando zumos y extractos de remolacha en su clínica de Budapest a 72 enfermos de cáncer, pudo comprobar como los tumores se reducían de tamaño y mejoraba el estado general de los pacientes.
En 1959, el profesor Möse demostró en Viena, mediante animales de experimentación, la acción anticancerígena de numerosos componentes de la remolacha cruda.
En 1965, en Berlín, el Doctor Seeger estudió la remolacha en profundidad y demostró como el zumo de remolacha recién exprimido aportaba una gran cantidad de oxígeno activo, que llegaba a aumentar la respiración celular de las células cancerosas en un 350%, lo cual pudiera contribuir a alcanzar su normalización, produciendo una cierta inhibición del crecimiento tumoral. Efecto parecido ejercen otros flavonoides como los frutos del saúco, uva negra, grosella negra o de los arándanos.
Según el Doctor Seeger el zumo de la remolacha constituye una de las mejores medidas profilácticas contra el cáncer, siempre que se tome con regularidad; mejorando incluso la tolerancia a la radioterapia y a los citostáticos, como ha demostrado de forma patente el Doctor Trüb, Director del Instituto de la Lucha contra el Cáncer de Bochum (Alemania).



"La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia
Françoise Sagan



Remolacha roja y tensión arterial:

En un reciente estudio realizado por un equipo del Barts Health NHS Trust y el London Medical School coordinado por la profesora de farmacia Amrita Ahluwalia y publicado en la revista Hypertension,  constata como la ingesta de un simple vaso de 250 ml de jugo de remolacha roja baja la presión arterial 10 mm Hg a las 24 horas, incluso en personas con la tensión normal. La causa está  en los nitratos presentes en las remolacha (igual que en otros muchos vegetales), que al ingerirse se convierten en nitritos, que los jugos gástricos transforman en óxido nítrico, gas de reconocido efecto vasodilatador.
Peter Weissberg,  Director Médico de la Fundación Británica del Corazón, que financió el estudio, recomienda para controlar de forma natural la tensión arterial “comer un montón de verduras de color verde”. 

Por tanto es recomendable consumir verduras y hortalizas, preferentemente ecológicas; en caso de no ser ecológicas es recomendable lavarlas muy bien, para arrastrar los restos de abonos y pesticidas nitrogenados, que pueden convertirse en nitrosaminas cancerígenas.

Recuerda que "somos lo que comemos...". Si comemos productos naturales, seremos parte de la Naturaleza; si nos atiborramos de fármacos, seremos parte de la Industria Farmacéutica. En tus manos está la decisión.



Un ejemplo de jugo para la hipertensión:
 1 remolacha, 1 diente de ajo y 1 zanahoria. Se lavan y se pican, se echan en la batidora y ya podemos tomar el jugo.



“Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír”
         Anónimo


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